¿A qué terreno pertenezco?

Cuántas veces intenté ser parte de innumerables actividades y lugares, buscando el terreno al que pertenezco,  el buen  ánimo al inicio estaba rebosante de expectativas y tenía la voluntad de llegar a tiempo para empezar. Había encontrado un nuevo espacio en el que me creía identificada.

No importaban las horas de traslado que implicaba era cuestión de adaptarme a una selva de concreto indómita y caótica, tenía que estar allí, había urgencia por no fallar y pensaba: esta vez sí sé a qué terreno pertenezco.

Horas de escucha atenta e interminables  notas para no perder detalle, quería asegurarme de hacerlo bien. Qué manera tan persistente y disciplinada de respeto hacia otros y de anhelar entrar en sus filas.

Aunque cuanto más espontánea y natural era mi forma de ser y estar, no tardaba en llegar la extraña y estridente sensación de no encajar, dentro de los grupos la sola danza inicial para observar, identificar y tratar de conocer a los asistentes no es suficiente para saber si ese será tú lugar.

 

A qué terreno pertenezco
A qué terreno pertenezco

Que decir entonces si el caso era que quien no se sentía a gusto o no encontraba lugar era yo, se retrasaban entonces mis verdaderas necesidades y perdía el tiempo en espacios estériles con personas carentes de contenido.

Otro matiz está en la sensación confortable de hallar que las asistencias y la participación se hacen necesarias e inaplazables, es allí donde quieres estar porque  encuentras lo que te sostiene, te anima, te alimenta.

He aquí el inicio de la lucha por defenderlo cuando ya sé a qué terreno pertenezco, no caben excusas ni ardides para distraer tu atención de lo verdadero e importante para ti. Siempre habrá presión que te haga abandonar o tentaciones que busquen hacerte sucumbir.

El punto clave está en estar dispuesto a que lo importante para ti ocupe el lugar correspondiente, porque dejar pasar las prioridades tiene un elevado costo en tu inventario de vida realmente vivida.

Que si ya no estás para eso, que si lo que quieres hacer no es importante, es la cháchara de quien teniendo la oportunidad nada gratificante logró hacer y lanza sus cáscaras al camino a ver con cuál de ellas se engarza el valeroso transeúnte.

Camino de conversión

El deseo de hacer cambios en tu vida tiene el poder de convertir,  son tales los que van desde las personas que ya no frecuentarás hasta los canales o la música a los que ya has decidido no seguir prestando tus sentidos.

¿A qué terreno pertenezco cuando ya he decidido a favor de los cambios? A aquel que me impulsa a servir con mis dones y carismas, a integrar una comunidad donde todas sus partes tienen una función específica y de igual importancia para que funcione con armonía.

Es seguro que necesitaré preguntar mucho y escuchar con atención para aprender cómo suena el llamado del corazón, también inspirarme con el ejemplo de quienes ya están siguiendo ese camino.

 

Y tú, te has preguntado, ¿A qué terreno pertenezco?

 

Aunque mí experiencia ha sido breve atajando ese terreno al que ya sé que pertenezco te diría a modo de reflexión final

-Una vez que el entendimiento convencido toca tu corazón sabes que nada más puede sustituir eso que sólo tú puedes compartir, el testimonio que otros esperan escuchar de ti.

-Los pasos hacia atrás intentando retomar la vida tal y cómo la habías aprendido a vivir antes de tu cambio se pagan caro, en la medida en que te lanzan directo  a la casilla de inicio.

-Cuando sabes a qué terreno perteneces, conseguirás detractores pero también manos amigas y  faros que iluminan el camino para dar el siguiente paso.

 

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Rosa Masi

Emprendedora del Programa Cuidar de Ti... Convencida de la importancia de reconocer y validar nuestras emociones para aprender a relacionarnos con nosotros mismos y con los demás desde el adulto sano

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1 comentario en “¿A qué terreno pertenezco?”

  1. Que linda reflexión Rosa. Y es que nunca dejamos de trabajar como seres humanos que somos. Llegar a la actitud de «aquí estoy», sin parabanes, ni medias tintas es mucho de personas con seguridad, no importa cuanto nos bombardee el entorno. Para algunas es más fácil que para otras. Sin embargo, apuntar a la congruencia y autenticidad, siempre, siempre será un norte

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