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El miedo, ¿un aliado?

Algo que ha sido constante en mi vida, ha sido el miedo. ¿Sere la única? No lo creo. La constancia de esta emoción es la motivación para muchos y la paralización para otros. Estos miedos varían a lo largo de los años, unos persisten otros desaparecen, y la mayoría los transformamos. Para emprender, debemos aprender a transformar el miedo en un aliado.

El miedo, ¿un aliado?

¡Si! Lo maravilloso de este sentimiento, es que nos cuida y, si sabemos escucharlo, podemos aprender muchísimo. Es una emoción que siempre estará con nosotros, por ser una reacción instintiva ante los cambios o las situaciones desconocidas.

Y si hablamos de emprendimiento, seguramente podrán enumerar más de 20 miedos que han tenido o tienen.

Ahora, ¿podemos dejar que esos miedos nos detengan?

¡No! Desde mi experiencia personal, es un gran error. Tengo años trabajando en manejar estos miedos y cambiar mis respuestas automáticas. Esto, para procurar que en mi futuro no exista la frase: “Ojalá lo hubiese intentado”.

He leído muchísimo sobre este tema, y les quisiera compartir lo que he aprendido en cuanto a los miedos en el área profesional, y cómo hacerles frente.

La frase: «Los amigos cerca y los enemigos aún más…”

Con el miedo, esta frase es 100% cierta. Lo necesitamos conocer, entender, escuchar y escucharnos a nosotras cuando lo tenemos al lado. Tenemos comportamientos arraigados en nosotras, resultado de nuestro manejo del miedo desde la infancia. Por esto, muchas veces ni notamos cuando el miedo está tomando el control.

Lo principal, aunque suene trillado, es conocernos a nosotras mismas. Esto es importante para poder afrontar la mayoría de las situaciones que implican un negocio o emprendimiento.

Debemos detectar esas situaciones en las que procrastinamos constantemente. Esos momentos en donde rechazamos con contundencia una idea, un comentario, una opinión. Cuando se nos cruzan por la mente pensamientos negativos. Cuando dejamos de hacer algo, aunque lo queramos hacer. Generalmente estas situaciones están asociadas a miedos. Puede ser, miedo al conflicto, miedo a la crítica, miedo al rechazo, miedo al fracaso, miedo a no ser suficientemente buenas, entre otras decenas de miedos.

¡Anímense a escuchar sin juicio de dónde vienen esas reacciones o pensamientos!

Se sorprenderán al ver que toda respuesta tiene una programación desde nuestra infancia, generalmente basada en miedos. Porque como leí en algún momento, el ser humano es el único que puede sentir miedo solo con la imaginación. Puede que nunca nos haya pasado, puede que sea muy poco posible que suceda, pero igual sentimos miedo.

¿Cómo podemos transformar estos miedos?

Les comento las herramientas que me han ayudado, y me siguen ayudando. Una vez que he podido identificar y entender mis mayores miedos en lo que se refiere a mi desarrollo como profesional o emprendedora.

  • Planificación y más planificación. Cierto que, en un entorno volátil es difícil mantener una planificación. Pero que esto no sea excusa. Estamos en capacidad de proyectar, de analizar los posibles riesgos y de tener definido un plan de acción ante diferentes eventualidades. Incluso prevenir ciertos riesgos. Aunque esto no nos aleja de posibles fracasos. Los fracasos son parte del camino del crecimiento. Pero estar preparadas y tener conciencia, nos ayuda a actuar proactivamente ante las situaciones y no quedarnos paralizados. ¡Aceptemos el fracaso y aprendamos de él!
  • ¡Tú puedes! Pero la ayuda no hace daño. No se a ustedes, pero cuando es un proyecto tan propio, muchas veces nos da terror delegar. No creemos que nadie más pueda hacerlo cómo nosotras, es nuestro “hijo”. Al ser “toderas” podemos hundir el barco. Debemos conseguir personas que estén 100% motivadas con el proyecto o la idea. Y si están más especializadas que nosotras, aún mejor. Tenemos que rodearnos de personas motivadas, profesionales y con mayores conocimientos que nosotras. Te darás cuenta que cuando sabes que la persona está comprometida con el proyecto, delegar deja de ser un terror.

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  • Olvídate de la zona de confort. Tu zona de confort será tu pasión por tu idea y la confianza en ti misma. He leído sobre una gran cantidad de miedos que cruzan por la mente de un emprendedor. Puedo decir, que al final del camino la clave está en verlos a la cara y hacerles frente. ¿Cómo le hacemos frente? Creyendo en tu idea y en ti. Aprendiendo todos los días, investigar, asesorándose con expertos en el área dónde se desarrolla tu emprendimiento. El cambio es una constante, hay que abrazarlo y adaptarse. Habrá días más difíciles que otros. Pero recuerda, tu nueva zona de confort es la pasión por tu idea y la confianza en ti.

Solo la palabra emprender puede dar mucho miedo. Pero la valentía existe porque existe el miedo. Así que seamos valientes. Mitiguemos esos miedos con acciones y más acciones. Hagamos del miedo un aliado, aprendamos del fracaso y abracemos el cambio.

Que los miedos nos motiven a conseguir soluciones creativas y no nos paralicen. Cuéntanos, ¿qué otros miedos has sentido al emprender y cómo lo manejaste?  

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2 comentarios en “El miedo, ¿un aliado?”

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