Hablamos del hecho, no de la persona

En el mundo de las relaciones, de cualquier tipo, dirigirse a otras personas requiere de ser cuidadosos con la construcción de nuestras frases y palabras. De allí la importancia de darnos cuenta de cuando Hablamos del Hecho no de la Persona para no despertar susceptibilidad ni confusión en el otro.

Resulta muy sencillo sentirnos ofendidos cuando la mezcla de las palabras recibidas pasa el límite de la honestidad para llegar al juicio o la crítica. Cuando Hablamos del Hecho no de la Persona es posible enfocarnos en lo que necesita ser mejorado y no en suponer fallas en quien escucha.

La esencia de estas premisas está en la comunicación efectiva y los resultados favorables que  se producen cuando Hablamos del Hecho no de la Persona. Dirigirnos a otros desde lo que siento y observo Yo en vez de hacerlos desde lo que creo que Tu debes mejorar, es lo asertivo.

Con esta fórmula podemos desarrollar una opción más adecuada de expresión, para evitar confusiones, sensación de culpa o la necesidad de solicitar u ofrecer disculpas. Hablamos del Hecho no de la Persona para desarrollar además Madurez Emocional en la medida en que somos capaces de controlar la expresión de emociones.

 

Hablamos del Hecho no de la Persona
Comunicación Efectiva

Transmitir lo que sentimos ofrece la oportunidad de hacernos  responsables de nuestras emociones, y equivale a no tratar de culpabilizar a nadie más por ello. Hablamos del Hecho no de la Persona cuando ante el enfado podemos aprender a diferenciar lo que realmente ocurrió de cómo nos sentimos con ello.

Cuando Hablamos del Hecho no de la Persona, es porque hemos aprendido a entrenar nuestra forma de expresarnos. Entonces,

¿Por dónde empezamos?

1.- Discrimina cada situación con preguntas, como por ejemplo, ¿la acción de ésta persona tiene realmente la intención que yo creo?

2.- Aprende a hablar de las situaciones y cómo estas te hacen sentir, utilizando el Yo en primera persona, acompañado del cuándo para que se entienda qué es lo que te ha hecho experimentar esa sensación. Esto contribuye a evitar el drama y focalizarte en la adecuada expresión.

3.- Describe de manera objetiva el comportamiento  que crees debe ser mejorado, evitando asignar calificativos a la persona que ha realizado una determinada acción.

 

Lo que te he compartido hoy corresponde a acciones sencillas que pueden ayudarte a empezar a entrenar habilidades básicas tales como: la Comunicación, la Asertividad o la Madurez Emocional.

¿Quieres conocer más sobre estos temas? Contáctame @SoyDeMi.ve

 

 

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Rosa Masi

Emprendedora del Programa Cuidar de Ti... Convencida de la importancia de reconocer y validar nuestras emociones para aprender a relacionarnos con nosotros mismos y con los demás desde el adulto sano

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